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miércoles, 17 de noviembre de 2010

PARTO DE EMERGENCIA

PARTO DE EMERGENCIA




El parto de emergencia es aquel que se realiza sin la asistencia médica profesional. Son más frecuentes en mujeres que ya han tenido partos rápidos con anterioridad, que han tenido varios partos previos o bien en mujeres que han iniciado prematuramente el parto. Característicamente "el primer parto", se produce después de dar muchos signos de alarma previos. Muy pocas veces, una madre primeriza tiene la "suerte" de no sentir ningún dolor durante el trabajo de parto.



Para identificar un parto de emergencia deben presentarse los siguientes síntomas:



• Contracciones regulares: dos minutos de separación o menos, contadas a partir del comienzo de la primera contracción hasta el comienzo de la segunda

• Necesidad de evacuar: Por la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre el recto

• Fuerte necesidad de pujar: La madre anuncia que el bebé está por llegar y que desea pujar.

• Abertura vaginal protuberante: Incluso puede verse la cabeza del bebé durante las contracciones, la cual vuelve a introducirse en la vagina entre cada contracción.

• Pujos y esfuerzo por parte de la madre: La madre no puede evitar el instinto natural de parir.

Mantener la calma. Llamar al servicio de emergencias local.



Si hay tiempo y se dispone de los elementos se debe higienizar con agua y jabón la zona vaginal y las manos de la persona que ayude para el parto. Ésta deberá además utilizar guantes descartables.



La madre debe colocarse en una posición cómoda, acostada y boca arriba “idealmente “en algún lugar con buena iluminación y temperatura cálida: se cuidará su pudor y se le brindará contención a fin de que pueda sentirse tranquila. En lo posible se debe colocar a la madre sobre una sábana o toallas limpias.



Quitar cualquier prenda de vestir de la madre que sea incómoda La madre deberá acostarse de lado hasta que el bebé esté casi listo para nacer, momento en el cual se acostará sobre su espalda con las las piernas separadas y las rodillas dobladas. La madre debe sujetar sus muslos con las manos desde la parte externa para ayudar a pujaré.



Se le Pedirá a la madre que respire despacio y profundo, en especial durante las contracciones.



En el momento que aparece la cabecita del bebé (coronación) se debe advertir a la madre que no puje, en cambio debe soplar o jadear para evitar una expulsión muy brusca que desgarre los músculos del periné.



Una vez que el bebé asome la cabeza, pedir a la madre que aguante la respiración y que puje. Colocar una mano contra el área que está debajo de la abertura vaginal y aplicar una presión suave durante cada contracción, para ayudar a que el bebé no salga demasiado rápido. La otra mano, colocada contra la apertura vaginal y sobre la cabeza del bebé, ayuda a controlar la velocidad de salida de la cabeza por dicha abertura.



Sostener la cabeza del bebé con ambas manos a medida que sale, ésta girará hacia un lado de forma natural.



Limpiar la boca y nariz del bebé con una toalla seca, ( se puede usar una pera de succión, si la hay).



Si el bebé tiene el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello durante el parto, tomar el cordón con el dedo índice y pasarlo de manera suave pero rápida por sobre la cabeza del bebé. ( se retira del mismo modo que un collar) No se debe cortar. Si el cordón no pasa por la cabeza, se lo debe dejar y continuar tratando de sacar el resto del cuerpo del bebé.



Una vez que ha salido la cabeza, el cuerpo del bebé suele salir rápidamente. Sostener la cabeza y hombros del bebé cuando está saliendo, deberá usarse una toalla a fin que el recién nacidos no se le resbale .



Si el bebé parece quedarse atorado en los hombros, se debe pedir a la madre que puje con fuerza y empujar hacia la espalda de la madre con las manos colocadas en el área justo por encima del vello púbico de la madre. También se puede tratar de levantar las piernas de la madre hacia su pecho, manteniendo las rodillas dobladas y separadas.



Una vez nacido el bebé, sostenerlo con la cabeza hacia abajo y los pies por encima de la cabeza para drenar los líquidos. Atar un cordón de zapato limpio o una cuerda limpia y gruesa alrededor del cordón umbilical a unos 10 cm. (4 pulgadas) del ombligo; no se debe usar hilo, pues éste corta el cordón. No se debe cortar ni tirar del cordón. Es necesario atar el cordón para evitar que la sangre del bebé continúe circulando hacia la placenta.



Después que el bebé comience a llorar, limpiar de nuevo la boca y la nariz con un trozo limpio de tela. Es posible que éste se ponga morado, pero el color rosado vuelve a los pocos minutos si su respiración es normal.



Si el bebé no respira, colocar la cabeza por debajo de los pies y darle unos golpecitos en las plantas de los pies. Se debe estimular rápidamente al bebé, frotándole suavemente la espalda. Si el bebé no comienza a respirar, se le deben dar dos respiraciones rápidas, soplando aire muy suave en la nariz y boca sin dejar de estimularlo y secándole la piel para evitar que se enfríe. También de forma suave, se vuelve a succionar la nariz y boca para limpiar las secreciones, la sangre y el moco.



Si el bebé está respirando o llorando, secarlo y envolverlo en toallas secas, cubriéndole la cabeza (no la cara) para mantenerlo caliente. No se debe lavar la cabeza ni el cuerpo del bebé. Colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre, asegurándose de no tirar del cordón umbilical. No se debe intentar tirar del cordón umbilical para que se desprenda la placenta.



Motivar a la madre a amamantar al bebé, lo que estimula las contracciones del útero necesarias para expulsar la placenta.



La madre continuará con las contracciones hasta que haya expulsado la placenta. Masajear el abdomen de la madre la ayudarán a contraer el útero. Producida la expulsión, envolver la placenta en una bolsa plástica y colocarla a un nivel superior al del bebé. Es necesario asegurarse que ésta llegue al hospital con la madre y el bebé.



Si la madre presenta una hemorragia fuera de la vagina tras haberse rasgado la piel, presionar directo en la piel con una compresa o un trozo de tela limpia hasta que la hemorragia se detenga.



Una vez expulsada la placenta, masajear el abdomen de la madre para estimular las contracciones uterinas a fin de controlar el sagrado del útero durante las primeras dos horas después del parto. Muchas veces, el útero se relaja tanto que las contracciones se detienen, por lo que el masaje ayuda a que continúen.



Limpiar a la madre con agua y jabón. Tanto la madre como su bebé deben mantenerse calientes, pues la hipotermia es común en los neonatos. Es posible que la madre se sienta más cómoda si está recostada mientras amamanta al bebé. Es importante llevar a ambos al hospital para que los examinen tan pronto como sea posible.



En circunstancias normales, no hay apuro en cortar el cordón umbilical, por lo que es preferible anudarlo y dejarlo que cortarlo con instrumentos que no estén limpios. No hay peligro si el bebé continúa pegado a la placenta, siempre y cuando madre e hijo reciban asistencia médica oportuna.



Si no se puede conseguir asistencia médica:

Si no se puede conseguir asistencia médica, se tiene que atar y cortar el cordón después de que el bebé haya nacido, para lo cual se seguirán los siguientes pasos.



Si ya se ató un nudo a unos 10 cm. del ombligo del bebé, se ata otro nudo firme a unos 20 cm. del ombligo. Si el primer nudo no está atado, debe atarse un nudo firme con un cordón de zapato limpio o con una cuerda gruesa y limpia a no menos de 10 cm. del ombligo del bebé. Atar otro nudo firme alrededor del cordón a unos 25 cm del ombligo del bebé.



Cortar el cordón entre ambos nudos con unas tijeras estériles, un cuchillo caliente o una hojilla de afeitar nueva. El ombligo suele sangrar unos minutos después del corte.



Cubrir los extremos del cordón con un trozo limpio de tela o con una gasa estéril.























Es muy importante evitar lo que se detalla a continuación ya que de otra forma se pondría en riesgo la salud de la mamá y el bebé.



• Tratar de retrasar el parto: No se debe retrasar el parto de ninguna manera, cruzando las piernas de la madre o empujando la cabeza del bebé dentro de la vagina, pues se puede lesionar al bebé gravemente.

• Permitir que la madre vaya al baño: Se le debe explicar que la sensación de ir al baño es indicativa de que viene el bebé.

• Dejar que la madre puje con fuerza hasta ver que la vagina se abulte por la cabeza del bebé : Si la madre puja antes de que el cuello uterino esté completamente dilatado, éste podría desgarrarse.

• Tirar al bebé fuera de la vagina: Esto podría lesionar severamente al bebé y a la madre.

• Tirar del cordón umbilical: Se fuerza el desprendimiento de la placenta produciendo hemorragias severas.

• Cortar el cordón umbilical: A menos que se lo indique un médico.

• Permitir que tosan o estornuden sobre el bebé o la madre: Las personas que tengan resfriados, las manos sin lavar o heridas abiertas deben mantenerse a distancia.

Si se encuentran en un automóvil, lo primero que se debe hacer es estacionar y encender las luces de emergencia. Si se dispone de teléfono celular, se debe llamar a emergencias médicas locales. En lo posible se debe colocar a la madre en el asiento trasero, el operador se quedará del lado de afuera como para manejarse con mayor comodidad . Luego se debe actuar como en ocasión de un parto domiciliario y trasladarse lo antes posible al hospital más cercano.

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