Crisis convulsivas :
Epilepsia: Síndrome cerebral crónico caracterizado por crisis recurrentes de manifestación clínica variable y etiologías diversas. Se clasifica, en, en dos grupos; la idiopática, de causas desconocidas, y la adquirida de causas identificables.
La naturaleza y la duración de estos ataques varían según el tipo de epilepsia de que se trate, pero en las personas adultas siempre es conveniente descartar la existencia de otros factores, como un tumor cerebral. Su frecuencia determina la aptitud de quien los padece para llevar una vida normal, aunque debe recalcarse que, gracias a los fármacos actuales, son muy escasas las personas que padecen impedimentos serios para desarrollar las actividades corrientes.
Tipos de Epilepsia
Petit mal
Los ataques de este tipo se registran en los niños y raramente perduran pasada la pubertad, tienen como característica la pérdida de contacto con el exterior durante unos segundos. Quien lo presencia no podrá sustraerlo de este estado, Debido a esta peculiaridad, corresponde a las personas de su entorno, ya sean los familiares o los maestros, notar esta ausencia corta y repentina ( puede estar hablando y detenerse unos pocos segundos, tras los que seguirá hablando con toda normalidad, sin apercibirse de su momentánea ausencia ni de haber sufrido trastorno alguno). Algunas veces, la única manifestación de la crisis epiléptica es un parpadeo rápido o algunos segundos de mirada perdida con desconexión del medio.
Debido a sus características, corresponderá entonces a las personas de su entorno, familiares, maestros notar esta ausencia corta y repentina. La consulta médica es indispensable.
Convulsiones focales
Estas convulsiones, se limitan a ciertos músculos, debido a que no todo el cerebro registra anomalías en sus descargas bioeléctricas . Suelen estar precedidas del aura que registran quienes sufren del grand mal.
Así, pueden verse afectadas por contracturas un brazo, una pierna o un lado de la cara, según el lugar del cerebro donde se produzca la descarga excesiva de las neuronas. Si la actividad anormal se localiza en el lóbulo temporal, los síntomas más frecuentes suelen ser una gesticulación de tipo general, o sólo con los labios, un movimiento inusual con la lengua y unas sacudidas bruscas y repetidas con la cabeza.
Grand mal
Se denomina grand mal a la epilepsia cuyos ataques se caracterizan por convulsiones generalizadas. Durante los segundos previos al ataque, el paciente puede tener cualquiera -o todos- de los siguientes síntomas: una sensación de extrañeza, la percepción de olores irreales o la sensación del fenómeno de lo ya visto (déjà vu). A este estado premonitorio del ataque, que se conoce con el nombre de aura, le siguen contracciones musculares y la pérdida de la conciencia. El paciente, rígido por las contracciones e inconsciente, suele caer al suelo; esta caída es la causa de muchos traumatismos. Luego se producirán las convulsiones, durante las cuales es probable la pérdida del control de esfínteres (incontinencia de orina o fecal)
Superada la crisis, que no suele durar no más de uno o dos minutos, es frecuente que el paciente se sienta confuso y adormilado, por lo que tenderá a quedarse dormido. La contracción de los músculos suele ceder tras el ataque, aunque algunos individuos pueden acusar cierta rigidez durante un cierto tiempo.
Estado epiléptico
Ataques rápidos y sucesivos, con una notable y persistente retención de la respiración que puede lesionar el cerebro por la falta de oxígeno. Esta particular forma de epilepsia hace imprescindible el inmediato ingreso hospitalario de quien la padece para que sea atendido con urgencia y con los medios necesarios.
Accionar:
Quien se encuentre al lado debe procurar que no se lastime al caer, por lo que es aconsejable que lo acueste en el suelo, y evite que éste se golpee la cabeza. Hay que despejar el lugar donde se encuentre, para evitar lesiones. Es de suma importancia no forzar las mandíbulas, pues se podría causar lesiones adicionales graves. No introducir objetos en el interior de la boca. Como el ataque de epilepsia es inevitable, no se intentará inmovilizar las extremidades dado que podría producirse algún accidente del tipo traumatológico (Ej. fracturas) durante el forcejeo. Cuando el ataque haya pasado, conviene poner al paciente de costado y aflojarle la ropa que rodea el cuello para que pueda respirar con comodidad. Si se trata de un primer ataque, quien lo hay presenciado deberá relatárselo al médico con minuciosidad para que éste pueda llegar a un diagnóstico acertado. Si no es el primer ataque, también se debe informar al médico, pues acaso sea necesario cambiar el medicamento prescripto o modificar la dosis.
Convulsiones Febriles:
La convulsión del tipo febril es un episodio donde un niño al tener aumento de temperatura corporal por diferentes causas presenta movimientos involuntarios de su cuerpo o parte de él. Todo secundario a descargas cerebrales anárquicas.
Aproximadamente uno de cada 25 niños tendrá por lo menos un episodio de convulsiones febriles, La frecuencia entre los 6 meses y los 2 años de vida es mayor pero puede aparecer en el período comprendido entre el nacimiento y los 6 años de vida.
Algunos factores que parecen aumentar el riesgo de los niños a padecer de convulsiones febriles recurrentes incluyen: una primera convulsión febril a edad temprana (menos de 15 meses), fiebres frecuentes y el tener familiares cercanos como padres o hermanos con historial de convulsiones febriles.
Durante las convulsiones febriles, los niños a menudo pierden la conciencia y se estremecen, moviendo las extremidades en ambos lados del cuerpo. Menos comúnmente, el niño se vuelve rígido o tiene contracciones en una sola parte del cuerpo, tal como en un brazo o una pierna, o en el lado izquierdo o derecho solamente. La mayoría de las convulsiones febriles duran un minuto o dos, aunque algunas pueden ser tan breves como algunos segundos y otras pueden durar por más de 15 minutos.
A pesar de que pueden ser amedrentadoras para los padres, la gran mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas. Durante una convulsión, existe una pequeña posibilidad de que el niño sufra daño si se cae o se ahoga por alimento o saliva en la boca. El dar los primeros auxilios apropiados para convulsiones puede ayudar a evitar estos peligros.
Accionar
Pemanecer calmado y observar cuidadosamente al niño.
Para prevenir heridas accidentales, se debe colocar al niño en una superficie protegida. El niño no debe ser aguantado o restringido durante la convulsión.
Para prevenir ahogos, el niño se debe poner de lado o sobre su estómago.
No se debe poner ningún objeto en la boca del niño durante una convulsión. (éstos pueden romperse y obstruir el pasaje respiratorio del niño.
Una vez finalizada la convulsión, el niño debe ser llevado a su médico para determinar la causa de la fiebre. Esto es especialmente urgente si el niño muestra los síntomas de cuello rígido, letargo extremo o vómitos abundantes.
Usualmente un niño con convulsiones febriles no necesita ser hospitalizado. Si la convulsión es prolongada o es acompañada de una infección seria, o si el origen de la infección no puede ser determinado, el médico puede recomendar que el niño sea hospitalizado para ser observado.
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